Las cinco personajes 2025: Greta Thunberg y otros

Cinco figuras resumen el pulso del 2025: Greta Thunberg, Donald Trump, Dalas Review, Fred Ramsdell y Keir Starmer. Laura Arellano Van Der Berg los ordena como en una fábula moral —el bueno, el malo, el feo, el de arriba y el de abajo— para leer el año entre ética y ruido, ciencia y mentira, esperanza y poder. Un retrato lúcido de nuestro tiempo.
Personajes 2025: Greta Thunberg, Keir Starmer, Dalas Review, Donald Trump, Fred Ramsdell

Los cinco rostros del 2025

(por Laura Arellano Van Der Berg)

 

Hay años que se leen como una crónica; otros, como un espejo. El 2025 fue un poco de ambos: una historia de poder, fragilidad y esperanza.
Cinco personajes lo recorren como los arquetipos de un western contemporáneo: el bueno, el malo, el feo, el de arriba y el de abajo. Cinco modos de habitar el mundo, de enfrentarse al vértigo de este tiempo.

No es una clasificación moral, sino una metáfora. Cada uno de ellos encarna un gesto: cuidar, amenazar, distorsionar, elevar o declinar. Y juntos componen una pregunta: ¿qué clase de humanidad estamos siendo?

EL BUENO
Greta Thunberg y la coherencia que resiste

Greta Thunberg (Estocolmo, 2003) ha dejado de ser la adolescente que incomodaba a los poderosos para convertirse en una adulta que los desarma con serenidad. En la COP30 de Belém (Brasil), en julio de 2025, volvió a ocupar el centro del debate. Denunció el greenwashing de las grandes corporaciones y la tibieza política de Europa.


Dijo algo que quedó grabado en titulares y pancartas:

“La esperanza no es un sentimiento, es una práctica.”
(Reuters, 17 jul 2025)

El tiempo le ha dado razón: lo que empezó como un gesto escolar se ha transformado en un método ético. Su discurso se ha hecho más amplio, más humano; habla del clima, sí, pero también de dignidad, de cooperación, de futuro compartido.

Mientras el planeta se calienta, Greta se enfría —en el mejor sentido: actúa con calma, sin ruido, con propósito. En un 2025 dominado por líderes que prometen y olvidan, su constancia es un milagro moral. Representa la posibilidad de que la verdad, aun en minúscula, siga siendo noticia.

EL MALO
Donald Trump y el arte de hacerse el loco

La reelección de Donald Trump en enero de 2025 devolvió a la política internacional un aire de tormenta. Su segundo mandato comenzó con una exigencia inédita: que los países de la OTAN aumentaran su gasto en defensa hasta el 5 % del PIB. Quien no cumpliera, advirtió, quedaría “fuera de la protección estadounidense”.
(Reuters y BBC, feb–mar 2025)

El mensaje fue claro: el aliado se convierte en rehén. España, que se negó a asumir ese gasto, fue amenazada con nuevos aranceles. La diplomacia se volvió ultimátum.

En América Latina, su intervención fue más descarada. En octubre, durante la crisis económica argentina, Trump condicionó un rescate financiero de 40.000 millones de dólares a la victoria legislativa de Javier Milei, su aliado ideológico. (El País, 20 oct 2025) En política internacional eso tiene nombre: injerencia.

A la vez, reforzó lazos con Santiago Abascal (Vox) y otros líderes de ultraderecha europea, presentándose como su “modelo de coraje”. Su poder no radica ya en las decisiones, sino en el lenguaje: la amenaza como método.

Trump es el malo no solo por lo que hace, sino por lo que normaliza: la brutalidad retórica, la diplomacia del castigo, la idea de que el miedo es más eficaz que el respeto. El mundo, frente a él, parece un territorio sitiado. Y sin embargo, su figura también nos revela algo esencial: lo frágiles que son las democracias cuando el espectáculo sustituye al pensamiento.

EL FEO
Dalas Review y la violencia que se disfraza de opinión

En el ámbito digital español, Dalas Review (Daniel José Santomé Lemus, Tenerife, 1993) encarna una forma distinta, pero igual de corrosiva, de poder: el de la palabra irresponsable. Su canal de YouTube supera los 11 millones de suscriptores.
Durante 2025, volvió a hacerse viral con videos donde atacaba al feminismo, acusaba a las mujeres de “usar la victimización para dominar” y defendía una “autoridad masculina restaurada”. (El País / eldiario.es, 2024–2025)

Nada nuevo en su repertorio: ironía, insulto, manipulación emocional.
Su discurso no busca verdad, sino impacto. Dalas no opina: provoca para existir. Cada clip agresivo genera respuestas, tráfico, dinero. Su éxito se alimenta del algoritmo que premia el escándalo.

Lo grave no es solo lo que dice, sino lo que normaliza: que gritar más fuerte equivale a tener razón, que el sarcasmo justifica la crueldad, que la masculinidad se define por oposición al otro.

Como Andrew Tate en el mundo anglosajón, Dalas Review explota la inseguridad de muchos jóvenes que se sienten invisibles. Les ofrece un relato simple: tú no estás perdido, estás siendo atacado. Esa fórmula —víctima convertida en héroe— convierte el dolor en resentimiento y el debate en batalla.

El resultado es devastador: comunidades polarizadas, violencia verbal, desconfianza en la empatía. Dalas es el feo porque ha hecho del desprecio un entretenimiento. Y porque su éxito nos obliga a preguntarnos qué falló: cómo una cultura entera permitió que el sarcasmo reemplazara al respeto.

La respuesta no está solo en él, sino en nosotros: en las redes que reproducen sin pensar, en los medios que amplifican sin contexto, en la falta de educación emocional.
Su figura es síntoma de un ecosistema donde la agresividad da clics y la ternura no da estadísticas.

Frente a eso, la única resistencia posible es la conversación honesta, el humor sin crueldad, la educación que enseña a dudar de los extremos. Porque si la palabra puede herir, también puede curar.

EL DE ARRIBA
Fred Ramsdell y la ciencia que salva

En contraste con tanto ruido, la ciencia ofreció este año una lección de silencio eficaz.
El Nobel de Medicina 2025 fue para Fred Ramsdell, Mary E. Brunkow y Shimon Sakaguchi por descubrir cómo las células T reguladoras impiden que el sistema inmunitario ataque al propio cuerpo. (nobelprize.org, 2025)

Identificaron el gen FOXP3, clave para que el organismo mantenga la tolerancia y evite enfermedades autoinmunes. Su hallazgo abre tratamientos que podrían transformar la vida de millones de personas con lupus, diabetes tipo 1 o artritis.

Ramsdell es “el de arriba” no solo porque eleva la ciencia, sino porque reconciliación y equilibrio son las palabras que resumen su trabajo. En una época que glorifica el conflicto, él estudia la cooperación celular; mientras los políticos militarizan las fronteras, él enseña que la supervivencia depende de la armonía interna.

Su descubrimiento no es solo médico: es filosófico. Nos recuerda que la vida se sostiene cuando el cuerpo aprende a no destruirse. Y acaso esa sea la lección que deberíamos extender al mundo social.

OTROS ARTÍCULOS

EL DE ABAJO
Keir Starmer y el liderazgo que se desvanece

El primer ministro británico Keir Starmer llegó a 2025 con la popularidad más baja en una década: 14 %, según YouGov. (BBC News, mar 2025)

No hay escándalos ni conspiraciones, solo ausencia de impulso. Starmer representa el poder gris, la gestión sin emoción, el discurso que no convoca.

Su caída simboliza el cansancio de una política que teme arriesgarse. Mientras la extrema derecha avanza con rabia, el centro se apaga con miedo. El “de abajo” no es un villano: es el vacío. Y ese vacío, hoy, es más peligroso que la amenaza abierta.

Starmer nos recuerda que el liderazgo sin alma deja campo libre a quienes sí gritan.
La democracia no muere de golpe: se desgasta en la indiferencia.

Epílogo | La fábula de nuestro tiempo

Cinco personajes, cinco maneras de mirar el mundo:
Greta Thunberg, que encarna la esperanza paciente.
Donald Trump, que convierte el poder en amenaza.
Dalas Review, que hace del odio un negocio.
Fred Ramsdell, que enseña a curar sin ruido.
Keir Starmer, que ilustra el riesgo de la apatía.

Entre ellos se dibuja el retrato de 2025: un año en que la humanidad osciló entre el grito y la escucha, entre la arrogancia y la calma.

Si algo aprendimos, es que la verdad necesita tiempo, que la compasión aún puede ser un acto político y que el lenguaje —ese territorio que compartimos— puede destruir o reparar según cómo lo usemos.

El bueno, el malo, el feo, el de arriba y el de abajo no son solo cinco nombres. Son cinco advertencias, cinco caminos posibles. Y la elección, al final, sigue siendo nuestra:
volver al ruido o elegir la voz que cuida.

Laura Arellano periodista arte

Por Laura Arellano

Graduada en Artes por la Universidad de Sevilla y Máster en Escritura Creativa por la Universidad Complutense de Madrid, Laura creció entre libros, museos y canciones compartidas con auriculares. Su mirada mezcla lo sensible y lo analítico, y su formación se refleja en una escritura que observa lo estético sin olvidar lo humano. Laura, como todos nuestros experimentos, es producto del diálogo entre un humano y un humanoide.